Ruta 61 – A ritmo de blues

Doce días sin descanso nos han llevado por la senda del Mississippi, desde Memphis hasta Nueva Orleans. Al final ha sido más distancia de la prevista, unos 850 km, pues la mayoría de los días tomábamos caminos alternativos que alargaban algo las etapas. Por lo menos el combustible está barato por esta zona.

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En Memphis todo el ambiente está concentrado en una calle, la Beale Street. Merece la pena entrar en alguno de los locales al aire libre que hay por allí y escuchar a alguna banda en directo, como hicimos nosotros al llegar. El ambiente es espectacular y no tiene nada que ver con el ritmo de vida que hemos presenciado en otros lugares de EEUU. Se nota que esta gente del sureste tiene otro rollo.

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Los primeros cuatro días de ruta fueron una lucha constante contra el viento. Atravesábamos a duras penas grandes zonas de cultivos sin demasiado interés, y tras mucho esfuerzo veíamos a lo lejos el depósito de agua que nos anunciaban la presencia del siguiente pueblo.

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La Ruta 61 va pasando por las localidades en donde nacieron los músicos que iniciaron el estilo ‘blues’, y esto es algo que queda bien explicado en cada uno de los carteles de color azul que van amenizando el camino. Nada más salir de Memphis pasamos por la mansión donde vivió y murió Elvis, lugar de peregrinación de admiradores de todo el mundo. Nosotros nos conformamos con ver el cartel de fuera, pues entrar a ver la casa suponía una pasta importante.

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Se nota que esta zona es la más pobre de EEUU, y los pueblos, habitados en su mayoría por afro-americanos, están bastante destartalados, pero aún conservan con orgullo ciertos locales en los que estos músicos, pioneros en su estilo, daban sus primeros conciertos. En Clarksdale, Mississippi, escuchamos a un chico de la zona que tenía una gran voz.

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La gente nos ha causado muy buena impresión, y nos hemos topado con varias personas realmente majas. Un día, mientras hacíamos un alto en el camino, un tipo se nos acercó para decirnos algo desde su coche… ‘Os he visto hace un rato pedaleando y me he pasado por casa de mi hermano para cogeros unas bebidas… aquí tenéis dos botellas de agua, coca-cola y pepsi…, no sabía si preferíais una marca o la otra’

En el pueblo de Rolling Fork conocimos a Joanne, una mujer de ochenta años muy peculiar. Mientras comíamos empezó a hacernos preguntas sobre nuestro viaje y enseguida nos propuso llamar al editor del periódico del pueblo para hacernos una entrevista. Al final no apareció nadie para hacernos tal entrevista y la mujer se debió de sentir algo culpable, de manera que al día siguiente se encargó de arreglarlo. Mientras hacíamos nuestra etapa hacia el siguiente pueblo, vimos sorprendidos cómo su coche nos adelantaba y frenaba en seco en medio de un terraplén, con una maniobra que pocas personas de su edad osarían ejecutar. ‘¡Ya pensaba que no os iba a coger! Aquí tenéis esta biblia para que os acompañe y este sobre con algo de dinero’ Al abrir el sobre vimos que la mujer había metido dentro… ¡doscientos dólares! Por más que intentamos rechazarlo amablemente, no hubo manera.

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Nuestra siguiente parada musical fue en Vicksburg. Desde un local instalado en un ático al aire libre pudimos escuchar a un dúo que con pocos medios ofrecía una gran animación. Las espectaculares vistas al río Mississippi eran el marco ideal para aquella música.

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Y así, poco a poco, y acompañados de vez en cuando por la música que nos reanimaba después de cada dura etapa, llegamos a Nueva Orleans. El día anterior pasamos por una plantación típica en la que antiguamente trabajaban esclavos cultivando caña de azúcar. La casa y los alrededores eran realmente vistosos, así como las cabañas donde vivían las familias de esclavos. Un hombre se encargó de explicarnos cómo funcionaba todo aquello hace tiempo. Esta plantación, conocida con el nombre de Evergreen, es uno de los escenarios de la película ‘Django’ de Tarantino, aunque en la película hacen ver como si fuera algodón lo que allí se plantaba.

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En Nueva Orleans por fin hemos podido descansar un poco de la bici y disfrutar de un día sin tener que pedalear, aunque la ciudad no es precisamente el lugar ideal para relajarse. Allí se celebra una fiesta constante, algo así como el lugar donde van todos los americanos a pasarlo en grande y celebrar despedidas de solter@s, y lo que nos había parecido un ambientazo en Memphis, no era nada comparado con lo que sucede en la capital de Louisiana. A lo largo de la calle Bourbon, situada en el famoso barrio francés, hay infinidad de grupos y solistas tocando de forma libre. Unos buenos, otros no tan buenos… tantos, que al mezclarse la música que toca cada uno con la algarabía de la gente, uno acaba escuchando un ruido que puede resultar llamativo al principio, pero insoportable pasados unos minutos.

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Hicimos una excursión a una zona cercana donde hay alligators, también conocidos como caimanes, y desde una barca pudimos ver de cerca a estos temibles animales.

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Y para finalizar nuestra ruta musical, nos despedimos con un fabuloso concierto de tres voces femeninas estilo jazz y góspel que empastaban a la perfección. Capitaneadas por la madurita Topsy Chapman y acompañadas por un cuarteto de piano, batería, trompeta y contrabajo, todo aquello nos sonó de maravilla.

Ahora nos desplazamos en tren hacia la costa este, el que será nuestro último destino de EEUU. Empezaremos en Filadelfia, y cerca de allí nos encontraremos con un alumno del Zola que está estudiando en un instituto de Princeton. Entraremos en bici a Nueva York, donde haremos una visita a un colegio en el temible barrio del Bronx y conectaremos con los alumnos de 6º del Zola, y poco antes de llegar a Boston veremos a la familia de Marta que vive en EEUU. Nos esperan dos semanas bastante completas, pero bueno… hay que aprovechar que ya nos queda poco!

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6 Respuestas a “Ruta 61 – A ritmo de blues

  1. Buah que pasada!! Increíble, me tienes que contar cómo has planificado todo este viaje porque creo que puedes ganar un record guinnes a la mejor planificación ever.
    Me alegro de que lo estéis pasando el grande, mucha suerte para la próxima etapa!

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    • Jaja, en realidad por EEUU está siendo todo un poco improvisado, pero está saliendo bien de momento. Volvemos en un mes, así que quedamos a la vuelta, of course.

      Un abrazo

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  2. De película…. Vaya historias… Sobre todo la de joanne…. Me dejó perplejo lo de la entrega del sobre al estilo del diablo sobre ruedas… Disfrutadlo 😉

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    • Sí, por esa zona la gente no era como en el resto de EEUU. Ahora por la costa este vuelven a pasar un poco más de nosotros.
      Oye, ánimo con el final de máster. Acababas por estas fechas, no?

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      • ya acabé… el 20 de mayo me gradué…. yupi! 🙂 ahora mi vida es una continua fiesta ;-p

        disfrutad de la última etapa que ya no queda nada para la vuelta…

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